Cámara... ¿con o sin objetivo de kit?
¿Vale la pena comprar la cámara junto con su objetivo de kit? ¿En qué casos lo recomiendo y en qué casos no?

La leyenda de los objetivos de kit
Una cámara de objetivos intercambiables, el cuerpo en sí, no funciona si no tiene un objetivo. Los fabricantes suelen ofrecer kits que incluyen la cámara y un objetivo (a veces dos objetivos). Esos objetivos que suelen incluirse con la cámara se conocen como objetivos de kit y tienen una leyenda un poco oscura.
Durante el período de oro de las cámaras réflex analógicas (1960 hasta finales de la década de los 80) el objetivo de kit era habitualmente un 50mm f/1.8 o f/2.0
Eran objetivos con un diseño simple, baratos de construir y con un rendimiento óptico excelente. Durante esos años se crearon objetivos legendarios que se siguen usando hoy en día mediante adaptadores.
La magia se perdió a partir de la década de 1990 con la llegada de las cámaras digitales. Las réflex digitales competían con las cámaras compactas, que incluían objetivos de zoom versátiles.
Los fabricantes tenían que ofrecer una réflex digital junto con un objetivo versátil, y a un precio razonable. Y es ahí cuando aparecen los famosos 18-55mm f/3.5-5.6, los objetivos de kit por excelencia.
En una época en la que los objetivos zoom eran muy difíciles de diseñar, los 18-55mm eran en general objetivos mediocres: fabricados en plástico, endebles, con motores de enfoque lentos y ruidosos, con aberraciones cromáticas graves, falta de nitidez en los bordes…
Eran versátiles, sí. Pero no eran buenos objetivos.
Se les conocía como pisapapeles, porque cuando el usuario comenzaba a aprender un poco sobre fotografía o quería mejorar sus resultados, rápidamente buscaba un objetivo para sustituir al de kit (por ejemplo un 50mm o un 35mm o algún zoom de calidad) y el objetivo de kit no se volvía a usar.
Esta tendencia cambió a partir de la década de 2010, con la llegada de las cámaras sin espejo y la evolución del diseño de sistemas ópticos. Los objetivos de kit han mejorado mucho en la parte óptica, la tecnología de los motores de enfoque, etc. Además, la capacidad de procesamiento de las cámaras permite corregir (en cámara, de forma transparente al usuario) las posibles distorsiones y aberraciones cromáticas.
En cualquier caso, la mala fama de los pisapapeles ha quedado implantada en el imaginario colectivo.
¿Vale la pena comprar una cámara con su objetivo de kit?
Para un usuario aficionado creo que sí vale la pena, siempre.
Primero, porque es preferible comenzar con un objetivo versátil, aunque sea mediocre, que tener que tomar la decisión de comprar un objetivo más caro o más especializado, sin tener conocimientos suficientes.
Segundo, porque los objetivos de kit actuales son bastante buenos. No son premium, claro, pero cumplen muy bien en las situaciones típicas. Y las cámaras corrigen internamente los aspectos donde más flaquean.
Tercero, porque el rango focal de esos objetivo permite al usuario practicar muchos tipos de fotografía (lo mismo aplica a vídeo) en muchas situaciones diferentes. Poco a poco se irá dando cuenta de qué focales le gustan más para su estilo o tipo de fotografía, y también irá viendo qué limitaciones encuentra con su objetivo actual. Eso permite tomar decisiones informadas sobre qué objetivo le interesará comprar para evolucionar y mejorar.
Cuarto, porque el objetivo de kit sale casi regalado cuando se compra junto con la cámara. Si compramos la cámara sin objetivo y más adelante decidimos comprar ese mismo objetivo, el precio por separado será mucho mayor.
Objetivos de kit típicos
Los objetivos de kit suelen estar asociados a la gama media y de entrada. Las gamas profesionales no suelen ofrecer kits con objetivos, ya que un profesional elegirá objetivos específicos relacionados con su especialidad o estilo, para sacar el máximo rendimiento a su trabajo.
Algunos objetivos de kit típicos (no pisapapeles)
- Canon réflex (montura EF/EF-S): Canon 18-55mm f/3.5-5.6 IS STM
- Canon M (montura EF-M): Canon EF-M 15-45mm f/3.5-6.3 IS STM
- Canon R (montura RF/RF-S): Canon RF-S 18-150mm f/3.5-6.3 IS STM
- Nikon réflex (montura F): Nikon AF-P 18-55mm f/3.5-5.6 VR
- Nikon Z APS-C (montura Z): Nikon Z DX 16-50mm f/3.5-6.3 VR
- Sony APS-C (montura E): Sony E PZ 16-50mm f/3.5-5.6 OSS
- Olympus (montura M4/3): Olympus M.Zuiko 14-42mm f/3.5-5.6
- Panasonic (montura M4/3): Panasonic Vario 12-32mm f/3.5-5.6 OIS
- Fujifilm (montura X): Fujinon XC 15-45mm f/3.5-5.6 OIS
El rango focal (ángulo de visión) de estos objetivos cubre la mayoría de situaciones típicas que nos vamos a encontrar como aficionados.
